miércoles, marzo 15, 2006

Devoradores de hombres

Entre otros nutrientes, la carne humana aporta hierro, vitamina B12, fósforo y Zinc además de ser una interesante fuente de proteínas. Esto, sumado a que somos unas criaturas torpes y lentas nos convierten en una opción alimenticia realmente interesante para un depredador. De echo, muchos paleontólogos sospechan que ciertos depredadores prehistóricos se especializaron en atacar a nuestros antepasados. Sin embargo, la verdad es que los ataques de animales contra humanos se basan en varios casos. El depredador se haya debilitado o mermado, como por ejemplo una herida mal sanada teniendo que recurrir a presas más fáciles (y esta claro que nosotros somos el animal más torpe de todo el reino animal). La escasez de presas naturales también pueden forzar a los animales a atacarnos. Por ultimo existen también esta el oportunismo, cuando un ser humano entra en los dominios de algún depredador que no hace ascos a nada (como por ejemplo cocodrilos o tiburones). Estos son los casos alimentarios, luego también están los ataques por parte de los animales cuando se sienten amenazados, o protegen sus crías o presas cazadas.
Sin embargo, estos ataques nos siguen horrorizando, y, aunque no es habitual, algunos animales han provocado autenticas masacres que han perdurado a lo largo de los años.

El fantasma y la Oscuridad
En marzo de 1989, los ingleses empezaron la construcción de un puente ferroviario sobre el rio Tsavo, en Uganda. Dos leones hicieron aparición en la zona, comenzando a atacar a los trabajadores. Mes tras més, los dos animales se volvieron más audaces, llegando a atacar por la noche, sacando a los trabajadores de sus tiendas. Fueron varias las trampas y batidas que se organizaron sin éxito. Pronto empezaron a labrarse una oscura reputación, se les considero demonios y se les bautizo con los siniestros nombres de Fantasma y Oscuridad. Finalmente, el ingeniero jefe, el Teniente Coronel Patterson consiguió abatir a uno de ellos el 9 de diciembre, tres semanas después, caería su compañero. Se calcula que devoraron a 30 operarios indios y un numero indeterminado de porteadores locales, aunque algunas fuentes llegan a cifrar en 140 las víctimas de los leones. Los expertos creen que la peste bovina que diezmo la población de gacelas y cebras ese año forzó a los leones a buscarse presas alternativas. Sus restos, aun pueden contemplarse en el museo Field de Chicago.

Finalmente Patterson consiguio abatir a uno de los leones; el otro no tardaria en seguirle


Salir de la sartén para caer en las brasas
Febrero de 1945, isla de Ramree, Birmania. Ante la superioridad aliada, un destacamento de 1.000 soldados japoneses se vio forzado a cruzar el pantano para escapar de las fuerzas británicas. Sin embargo, aquello se convirtió en un grave horror. El pantano se hallaba infestado de cocodrilos marinos, el reptil más grande del planeta, capaz de llegar a 7 mt de longitud y pesar más de una tonelada. Debilitados, muchos soldados cayeron debido a la deshidratación, la malnutricion y las enfermedades, pero también fueron numerosos los que murieron en las fauces de los cocodrilos. Según relató más tarde el biólogo Bruce Wright, en servicio entonces con él ejercito británico, aquel pantano era una pesadilla. "La pero noche fue la del 19. Entre el esporádico sonido de disparos, podian oírse los gritos de los hombres destrozados por las mandíbulas de los grandes reptiles en la más completa oscuridad y el vago, inquietante y alarmante ruido de sus movimientos. Al amanecer pudimos ver como los carroñeros limpiaban los restos que los cocodrilos habían abandonado". Cuando las tropas británicas se internaron en el pantano solo encontraron 20 supervivientes en muy mal estado. Aunque no hay datos fiables, y algunos habitantes de Ramree lo niegan, es factible pensar que cientos de japoneses perecieron en aquel asedio bajo las mandíbulas de los cocodrilos. Hoy día, se considera la mayor masacre llevada a cabo por depredadores contra el ser humano.


Una misión secreta que termino en la perdición
El crucero USS Indianápolis, de la marina estadounidense regresaba de la isla de Tinian tras una misión secreta. Entregar componentes de Little Boy, la primera bomba atómica usada en combate. Esto fue fatal, puesto que solo un puñado de personas conocían que el Indianápolis se encontraba en la zona, y cuando en la medianoche del 30 de julio, el crucero se fue a pique tras un ataque de un submarino nipón, nadie lo echo en falta. Alrededor de 900 hombres consiguieron sobrevivir al naufragio, aunque muchos de ellos resultaron heridos con quemaduras por las explosiones. Casi todos consiguieron ponerse los chalecos salvavidas, pero solo unas cuantas balsas salvavidas lograron ser lanzadas antes del hundimiento. A la mañana siguiente comenzó el horror. Algunos tiburones tigre, atraídos por la sangre se acercaron a los náufragos y empezaron cautelosamente a tantear tan novedosa presa. Poco a poco, los tiburones empezaron a ganar en agresividad, atacando a los heridos. Atraídos por cada nueva muerte, en la zona se empezaron a congregar más escualos, entre 200 y 300 llegaron a congregarse para darse un festín. Las perdidas empezaron a aumentar, las heridas, la deshidratación y los tiburones empezaron a cobrarse tributo en los hombres a la deriva. En vano, los supervivientes empezaron a agruparse en círculos, pataleando y chillando intentando espantar a los animales; sin embargo, esto no amedrento a los escualos. Los depredadores atacaban, arrancando miembros, malhiriendo y descuartizando a los náufragos; tras los ataques desparecian durante dos o tres horas para volver a alimentarse. Finalmente, el 2 de agosto un avión de patrulla localizo por casualidad a los supervivientes mientras buscaba submarinos enemigos. Después un hidroavión Catalina llego a la zona con ordenes explícitas, lanzar víveres y botes salvavidas para que los náufragos aguantasen hasta la llegada de la flota de rescate y regresar. Sin embargo, cuando la tripulación del Catalina diviso los numerosos tiburones que cercaban a los marineros, el capitán desoyó las ordenes y amerizo. Aquella noche 56 hombres pudieron descansar a salvo de los tiburones, distribuidos en el interior del aparato y subidos sobre el fuselaje y las alas del hidroavión. Finalmente llego la ayuda de madrugada y el rescate continuo hasta el amanecer; solamente se rescataron con vida a 317 hombres de los 900 que sobrevivieron al hundimiento. Casi 400 de ellos perecieron víctima de los ataques de los tiburones; durante las siguientes tareas de rescate, unos destructores contabilizaron 56 cuerpos mutilados.


Estas masacres fueron debidas a un cumulo de circunstancias que difícilmente hoy día podrían sucederse. Sin embargo, el goteo de víctimas de predadores es constante; solo en Tanzania se ha calculado que 563 personas han muerto en los últimos 15 años en ataques de leones. En la India, cada año los tigres de bengala acaban con la vida de 40 personas; aunque solo el 3% de estas muertes son por predación. Los temibles tiburones son responsables de unos 100 ataques anuales, de los cuales una treintena acaba por muerte. Estos ataques suelen ser un "muerde y huye"; casi todas las muertes son por perdida de sangre y pocas veces acaban con la víctima devorada por el escualo. Los cocodrilos también se cobran su tributo en los rios de todo el mundo devorando a unas decenas de personas. Los osos tampoco son ajenos a la fama de asesinos de hombres, aunque sus ataques rara vez son por cuestiones alimenticias. Sin embargo hay que recordar que estos animales a pesar de ser los reyes en sus dominios, no son nada comparados con el máximo depredador de la tierra, el ser humano; y es que a pesar de su fama; los que realmente se hayan amenazados son ellos.

Este gigantesco oso grizzlie ataco y devoro parcialmente a tres excursionistas. Se necesitaron 3 dias de incansable caceria y 4 disparos del cal. 38, más otros 6 del cal. 7 para abatirle.

Etiquetas:

13 Comments:

Blogger octopusmagnificens said...

Hace poco los osos de Kodiak mataron a un naturalista y a su novia. Se los comieron. El tipo salía en documentales en Discovery Channel acercándose a los osos de un modo completamente irresponsable. Así le fue.

11:17 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

ESTA BIEN ESTUDIAR Y PROTEGER A LOS ANIMALES PERO MUCHOS SEUDOCIENTIFICOS, NO GUARDAN LAS DEBIDAS PRECAUSIONES, NO HAY QUE OLVIDARR QUE SON PREDADORES

5:20 p. m.  
Anonymous Lombard said...

Este tema me ha interesado desde hace años.

1:12 a. m.  
Anonymous Lombard said...

Saludos.
Como decía me interesa este tema.
He leido 4 libros de Anderson sobre tigres devoradores de hombres en la India.
Conozco el nombre de Corbett pero de momento no lo he leido.
Sí he leido a Patterson y los leones devoradores de hombres del Tsavo.
Menos conocido es Gerard en la argelia del XIX.
De todos modos este tema ha estado presente desde hace siglos. ¿Qué era si no el primer trabajo de Hércules, el león de Nemea?
Pensemos que los ingleses debieron enfrentarse a este problema desde que pusieron el pie en la India:
_ Julio Verne en "La Casa de vapor" cita varios tigres asesinos y que en 1862 devoraron a los tegrafistas de la isla de Sangor.
_ Conan Doyle en "La aventura de la casa deshabitada" cita que el coronel Morán reptó por una acequia persiguiendo a un tigre cebado en carne humana al que había herido.
_ Y naturalmente el caso de Shere Khan de Kipling, que cita que es un devorador de hombres.
Vamos que hay una literatura muy rica al respecto.

1:28 a. m.  
Anonymous Lombard said...

Y aún se pueden añadir otros datos.
Con respecto a los osos recuerdo que en la novela "Tres cazadores en Siberia" se citaba un caso que ignoro si será histórico.
El célebre oso Patapalo ignoro si llegó a matar personas pero tengo entendido que fue un caso espectacular de cacería de un animal.
Y en Europa tenemos a la famosa Bestia de Guevadan, nunca del todo identificada en la región de Auvernia (Francia) durante el siglo XVIII.
Espero haber sido de utilidad a esta página.
Un abrazo.

1:39 a. m.  
Blogger Hicks said...

Pues si amigo Lombard; gracias por tu aportacion, de suma utilidad e interes.
Sobre la misteriosa Bestia de Guevaudan, hice otro articulo en este mismo blog

http://marinescoloniales.blogspot.com/2005/12/la-bestia-de-gvaudan.html

3:23 p. m.  
Anonymous Lombard said...

Saludos.
La verdad es que se me quedaron algunas cosas en el tintero así que con tu permiso allá van.
Olvidé citar la novela Rayo Negro sobre la vida de un leopardo negro en Ceilán en la que aparece un leopardo devorador de hombres. Se especifica que se hizo antropófago al probar la carne humana de los cadáveres de peregrinos abandonados en una carretera, caso frecuente en la India.
El autor lo describe como de color claro y que le faltaba parte de la cola. Acaba muerto por el leopardo protagonista.

Me figuro que los autores de las novelas que he citado tendrían algún caso real en mente al describir estos animales.
Sería interesante leer algo al respecto.

3:07 a. m.  
Anonymous Lombard said...

Hace un tiempo leí un artículo en el que se comentaba que los ataques de devoradores de hombres están aumentando por todo el planeta. Y se especificaba algo que yo había oído decir de niño pero ya había olvidado: los chimpancés matando a bebés humanos para devorarlos. Por lo visto en Uganda se está convirtiendo en una plaga.
Pasaban luego a explicar que la causa en los grandes felinos o monos no es la invalidez como se creía sino la destrucción del habitat por los humanos lo que altera las conductas.
Me vinieron a la mente las lecturas de siempre y me sentí algo molesto. Pero tras pensarlo un poco la conclusión es que no son autoexcluyentes ambas explicaciones.
Un tigre, león o leopardo no contempla al hombre, en principio, como alimento si dispone del suyo en abundancia. Pero no lo hace porque el ser humano con su peculiar aspecto, olor, comportamiento y sonidos tiende a espantar a los animales salvajes. Por eso la mayoría de depredadores del hombre y me remito a Andersson en la India realmente eran animales viejos o heridos. Claro que no siempre.
En todo caso la clave, creo yo, radica en el momento en que un animal prueba la carne humana. Los habrá que se aficionen o otros no. Siempre pensé que eso de que la preferían a cualquier otra eran paparruchas, pero no. Andersson cita un tigre que pasaba al lado de búfalos amarrados sin tocarlos, sólo buscaba al hombre. Y otros que seguían cazando animales salvajes. Y por concluir con el gran cazador también cita tigres que mataron personas pero no las devoraron.

Pero si el ser humano se hace parte fija del hábitat de los depredadores los encontronazos ya son inevitables. Los animales buscarán el ganado doméstico y las probabilidades de matar humanos y por tanto comer su carne se multiplican. En la ya muy poblada Argelia del XIX esto se ve claro como describió Gerard.
Y naturalmente si los animales tienen hambre el ser humano pasará de indeseable a apetecible. No digamos ya si no encuentran sus propias presas naturales.
Por lo tanto no hay por qué rehazar la idea de depredadores viejos o heridos como candidatos a ser comehombres, porque son excepciones. Pero si no hay otra cosa para comer todos lo harán.

3:27 a. m.  
Anonymous Lombard said...

Y ya para finalizar, esta reflexión:
Desde la noche de los tiempos el ser humanos ha temido a los grandes depredadores y con razón.
En la Antigüedad o el Medievo los héroes eran quienes abatían bestias peligrosas, no siempre sobrenaturales. De hecho el que era capaz de hacerse amigo de algún depredador solía ser temido y respetado. Véase aquel sanguinario líder militar de la Guerra de los 30 años que se paseaba con dos lobos a su lado.
De tal modo que hasta bien entrado el siglo XX no se miraba a los grandes depredadores sino como asesinos de hombres. Y cualquier libro así lo avalaba piénsese en Sabor, en Shere Khan, incluso el lobo de Gubia que pacta con San Francisco de Asis para acabar mostrando la maldad humana se mueve en este contexto.
No hay más que leer la novela de aventuras clásica, Julio Verne, Emilio Salgari o Karl May. Si salen osos, tigres, leones o tiburones únicamente es para que el héroe los tumbe a balazos con riesgo de su vida. Y no podía ser de otra forma. En sus primeras películas (y en el original literario) Tarzán únicamente trata con leones, leopardos o cocodrilos para matarlos a cuchilladas. Cualquier explorador con salacot debe llevar el rifle a mano. La excepción podría ser Mowglie pero se había criado con los lobos y esto reza para Baguera y Baloo no para el tigre. Androcles había extraido la espina en la zarpa del león.
Poco a poco se oían voces disconformes. Andersson narra en sus libros el placer de caminar de noche por la selva India sin armas, dormirse al lado de la hoguera al descubierto o saludar a tigres y panteras que sólo cazan animales salvajes y perdonarles la vida.
O nuestro Félix Rodúíguez de la Fuente pasando la noche entera en la tienda de campaña con un león fuera masticando ramas de espino.
Con la televisión todo se multiplicó. Pudimos ver a Félix Rodríguez de la Fuente jugando con una manada de lobos, a Diana Fossey convivir con los gorilas, a Cousteau bucear entre tiburones o a Adamsson sentado en la sabana junto a enormes leones.
Los depredadores no eran asesinos de por sí. O no siempre. Como dijo Rudiger Nehrberg sólo atacan bajo ciertas circunstancias y en las novelas de aventuras. Ya Tarzán podía tener a leones como amigos.

Y temo que acabamos en el otro extremo irresponsablemente. Además las especies estaban muy amenazadas y ya no era bien visto matar felinos de un balazo entre los ojos.
Mas de uno acabó pensando que estos colosos letales son inofensivos. Y no es así, como no lo son los toros de lidia, las grandes serpientes o los elefantes. Con tacto y experiencia se pueden amansar o acostumbrar a una presencia humana pero nunca serán corderos o conejos. Ni deben serlo.
Por eso cuando leamos que los osos grizlie devoraron a la pareja de aficionados que creían ser sus amigos, que el león de un circo o de un safari park le ha arrancado el brazo a un niño que quiso acariciarlo, que un toro bravo ha corneado a alguien hasta la muerte o que de unos turistas que se bajaron del landrover en Kenia sólo encontraron la hebilla del cinturón no hay que extrañarse y sí extraer conclusiones.
El mundo será mucho peor sin animales tan bellos como los grandes depredadores y demás. Pero eso no significa que sea recmendable acostártelos en la cama o acercarse a ellos en la naturaleza. Los gags del Pato Donald son entrañables la realidad puede ser muy cruda, pero por algo se le llama naturaleza salvaje.

4:12 a. m.  
Blogger Hicks said...

Lombard, gracias por tu aportacion; realmente interesante, pero muy interesante.

Es verdad que la invasion de su habitat influira tarde o temprano en sus costumbres. Casos de tigres asesinos que no devoran a sus victimas, ya lo habia escuchado, aunque no tengo los datos, se suele adjudicar a causas secundarias (proteger a las crias, invasion de territorio, etc...)

Tu reflexion es magnifica, como dices, un leon o un tigre, a pesar de los caprichos de algunos excentricos, siempre seran animales salvajes y no mascotas. A mi mente viene el famoso tigre blanco de la pareja de artistas de Las Vegas; Siegfried y Roy; a pesar de los años pasados juntos, durante una actuación Roy sufrio el ataque del tigre, dejandolo al borde de la muerte en el 2003.

2:26 p. m.  
Anonymous titokevin said...

Excelente entrada de blog y excelentes colaboraciones.

Pero veo con auténtico enojo la exageración sobre ataques de tiburón con resultado de muerte.

Por favor, consultar y corregir las cifras acorde a los ataques confirmados y registrados por el ISAF (Internation Shark Attack File).

http://www.flmnh.ufl.edu/fish/sharks/statistics/statsw.htm

Un saludo.

10:48 p. m.  
Blogger jaab1977 said...

interesante articulo,despues de leerlo llego a la conclusion,de que son las circunstancias lo que hace que un animal deprede seres humanos,y es que lo mejor es procurar guardar las distancias con ellos,aparte de que nada se nos ha perdido en su habitat,el ser humano es una criatura muy invasiva,y es logico que cualquier animal rechace las intrusiones en su territorio,no me sorprende que debido a la destruccion de su habitat,los animales salvajes ataquen al ser humano,el ser humano sera mas inteligente que las bestias salvajes,pero en terreno desconocido,estamos perdidos,y sin armas de ningun tipo,no somos nada,el ser humano,en muchisimos aspectos,es el ser peor creado por la naturaleza,no podemos volar,nuestra fuerza es limitada,no alcanzamos grandes velocidades,no podemos respirar bajo el agua etc etc etc,somos una raza inperfecta,se mire como se mire.

4:18 p. m.  
Blogger roberto_men.g said...

Deacuerdo, el hombre como tal es incapaz de hacer todo lo que mencionas, ¿pero, acaso no esta dotado de una inteligencia superior? Solo basto la inteligencia para destruir cruelmente a muchisimas especies, para convertirse en el depredador supremo. Sin embargo carece de visión, ya que él esta creando su propia destrucción. Saludos muy interesante todos sus comentarios.

3:21 a. m.  

Publicar un comentario

<< Home